Telescopios

Los telescopios se utilizan sobre todo en astronomía para observar en detalle objetos que se encuentran a grandes distancias. La invención de este aparato óptico se remonta al siglo XVI, cobrando popularidad de la mano del astrónomo Galileo, quien realizó grandes avances observando el Universo con un telescopio que él mismo construyó.

Se denomina telescopios refractores a aquellos que funcionan en base a un sistema de lentes. Estos tienen un espejo cóncavo en el lugar de la lente objetivo. También hay telescopios que combinan el espejo con una lente que corrige la imagen.

El alcance de un telescopio se mide en base al diámetro de su lente objetivo. Los domésticos tienen un objetivo de 76 a 150 mm, con los que se puede ver algunos detalles del cielo, como galaxias y nebulosas. Los telescopios cuyo lente objetivo supera los los 200 milímetros permite distinguir detalles de la luna, por ejemplo, y galaxias brillantes.

A la hora de elegir un telescopio es importante tener en cuenta su diámetro, su distancia focal y su luminosidad. La elección depende en gran medida de la finalidad que se le dé al mismo. Entre los aficionados a la contemplación del cielo, están aquellos que lo utilizan con fines recreativos y también los que se lo toman más en serio y no descartan la idea de realizar algún hallazgo científico.

Para aprovechar de la mejor manera posible el telescopio, se recomienda realizar las observaciones lo más lejos posible de las luces de la ciudad.